
Irineo Leguisamo
Cuenta la leyenda que una tarde, como habitualmente lo hacía, llega el famoso Irineo Leguisamo a Las Violetas. Al acercarse el mozo, el jockey le consulta acerca de tortas y confituras. Como Leguisamo mostraba una especial predilección por el dulce de leche, el maestro pastelero de entonces, hábil profesional y fanático del turf, tiene la gran idea: inventa una torta en homenaje al maestro.
Y para que la historia no olvide este capítulo, la bautizó con su apellido. “Leguisamo”: base de pionono con dulce de leche, merengue, marrón glacé, crema de almendras y hojaldre con cobertura de fondán y chocolate. Con tanta dulzura adentro, ¿cómo no iba a ser famoso?
















